Un profeta de la Vida religiosa

El padre Óscar Jiménez sj (84) es un religioso que ha hecho de su vida  una opción y  compromiso  profético en “defensa de la vida”. Y en reconocimiento a esa labor recibió este año el premio “Antonio Montesinos que entrega anualmente la revista “Alternativa” y la Fundación “Verapaz” de Nicaragua. El premio se otorga por la trayectoria en defensa de los Derechos Humanos.

En la actualidad continúa trabajando en sus queridas comunidades de base y celebrando misas los fines de semana, y cuando se lo piden. En jardín de la residencia de los jesuitas en calle San Ignacio el padre Óscar habló del profetismo en la vida religiosa y reformas en la Iglesia.

 Padre Óscar, ¿cómo es el ámbito profético en la vida religiosa del Chile actual?

En general en la vida religiosa y en la Iglesia este aspecto está débil. Hay testimonio profético pero no está subrayado como a mi juicio debería estar.

¿Y cómo debería estar?

Esto pasa porque la Iglesia y las congregaciones se mueven con planificaciones que determinan orientaciones pastorales donde no está tan recalcada esta opción.

¿Y en la jerarquía como ve esa dimensión?

Debilísima, también. La prensa hace aparecer a la jerarquía como si la Iglesia fuera solo obispos o curas. La Iglesia es mucho más que eso, pero en ese plano se espera que la jerarquía actúe más y no lo hace.

Padre Oscar “Se dice que la vida religiosa se ha debilitado en su dimensión ¿qué piensa? ¿Dónde ve la dimensión profética hoy en Chile?

La veo en los movimientos sociales de 2011, por ejemplo… No se puede reducir la presencia de Dios solamente en la Iglesia. La he visto también en la defensa del agua, los movimientos de Calama y tanto otros. Ahí hay una dimensión profética y se están manifestando claramente los abusos, las demandas; lo que el pueblo necesita.

¿Cómo convergen la Iglesia y estos movimientos?

La Iglesia a luz de todo esto,  no digo que va a tomar parte o va a entrar completamente en eso, pero puede hacer una lectura. Ahí hay un signo profético, un signo de los tiempos, y ahí está Dios actuando y quiere que  nosotros veamos eso y que todos los bautizados y los militantes de Iglesia entren en esa dimensión desde donde están generándose las demandas.

¿Cómo ve al Papa Francisco en este ámbito?

Creo que Francisco tiene algo que explica mucho lo de la dimensión profética porque ha hecho algo que se necesitaba mucho en la Iglesia: poner de relieve a Jesús. Lo digo con mucha honestidad. Creo que la Iglesia durante siglos ha olvidado a Jesús. Ha hecho cosas en nombre de Jesús, pero la persona de Jesús, su humanidad, sus gestos, su simplicidad, su pobreza; la fe; donde se situó; el modo cómo actuó; en las dimensiones en que se comprometió… Ese modo y manera que marcó Jesús evidentemente que no ha estado en la Iglesia institucional. Francisco ha intuido eso y si nos fijamos en sus discursos los dice. Él toca bastante al mundo y a la Iglesia a muchísimos sectores porque sienten que les está hablando de algo que es central en la fe.

A Francisco y al actual gobierno les critican una suerte de “fiebre reformista” ¿Es efectivo eso?

No. Si miramos en conjunto la misma Iglesia lo necesita. Es un momento muy demandante con cambios impresionantes en el mundo en múltiples dimensiones: cibernética, social, política, económica, cultura, etc. Estos cambios piden nuevos modos y ahí siento que tanto los sectores más conservadores de la sociedad, como la Iglesia en particular en sus temas eclesiológicos, no los abordan con confianza en el Espíritu Santo y no dialogan frente a esas demandas.

Las reformas ¿son necesarias?

Sí. Tanto las que impulsa este gobierno como las que la Iglesia tendría que introducir. Francisco intuye que tiene que ser así, incluso la misma institucionalidad de la Iglesia tiene que adecuarse.

Insisto que las cosas tienen que abordarse. No con manga ancha pero, por ejemplo, hay que  conversar el problema sacerdotal de la pedofilia, la homosexualidad, la doble vida de los sacerdotes particularmente ¿Qué está indicando esto? No daría para pensar… No será posible que el celibato fuera algo que se dialogue en la Iglesia.

¿Qué hacer para que la vida religiosa sea más profética?

De repente ha pasado con la congregaciones religiosas han sido cooptadas por la institución. La idea la tomo de la carta de renuncia que hizo a la compañía de Jesús y al sacerdocio el teólogo español de la liberación José María Castillo. Renunció por todas las persecuciones a su pensamiento teológico (le quitaban cátedra y no podía enseñar en ningún seminario). Se fue de la compañía porque había sido cooptado por la institución.

¿De qué manera?

La institución religiosa entra a moverse no en la dimensión profética con inserciones en medio de los pobres. No es que no lo hagan sino que no con la radicalidad que suponen los tiempos porque están muy limitadas por la institución. Y muchas veces a los religiosos los incorporan como obispos. ¿Y ahí cómo queda el profeta?

El religioso debe tener esa amplia libertad porque lo que explica la vida religiosa es la dimensión profética en particular. Los que somos religiosos tenemos que tener presente que esa es la dimensión que marca nuestro actuar. Grandes colegios, grandes universidades, grandes clínicas en el barrio alto; nos cooptan por el sistema y la institución.

Scroll to Top