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Mayo 2013

Vinculum 251 (Editorial)

Una vida religiosa abierta a la acción liberadora del espíritu: 50 años después del Vaticano II

MEMORIAS DEL CONGRESO DE VIDA RELIGIOSA – Bogotá, D.C., 19 al 21 de abril de 2013

«El Espíritu del Señor sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva,
me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la visita a los ciegos,
para dar la libertad a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor».
(Lc 4, 18-19)

Al conmemorar los 50 años de la apertura del Concilio Vaticano II, que bajo la acción del Espíritu se convirtió en un aire nuevo de renovación, aggiornamento,  para la Iglesia y para la sociedad. Hoy, nos unimos a todas las actividades y eventos que en torno a este acontecimiento se han realizado para hacer memoria e iniciar un proceso de actualización con los desafíos y retos que la sociedad postmoderna pone a la vida de la Iglesia.

Como vida consagrada desde la riqueza carismática, en su seguimiento de Cristo, que ha nutrido la pléyade de expresiones con las cuales se ha dado respuesta a las necesidades concretas, que en las distintas épocas han tocado a la humanidad, con Aparecida reconocemos la presencia de la vida consagrada como un don del Espíritu para la Iglesia y como un elemento decisivo para su misión evangelizadora en el mundo.

Es en este mundo agitado y golpeado por la indiferencia, el relativismo, la emergencia planetaria, el desempleo, la inequidad e injusticia, la crisis de las estructuras y modelos económicos, políticos y religiosos. En este mundo que se ha globalizado y que se ha inter-comunicado, que se ha ido despersonalizando y deshumanizando en casi todas las estructuras sociales. Este mundo en donde han surgido nuevos rostros de sujetos emergentes en quienes hay  clamores de amor, justicia, libertad, paz, equidad, reconocimiento, inclusión y búsqueda de oportunidades dignas de derechos como la educación, la vivienda, la salud, la recreación entre otros. Este es el mundo en donde la vida religiosa hace presencia, participa de él y camina respondiendo a su misión evangelizadora en unidad con la Iglesia peregrina.

El presente Congreso de Vida Religiosa titulado: «UNA VIDA RELIGIOSA ABIERTA A LA ACCIÓN LIBERADORA DEL ESPÍRITU: 50 AÑOS DESPUÉS DEL VATICANO II», desde su intencionalidad inicial ha tenido un objetivo claro y concreto: Compartir y reflexionar la propuesta de una nueva neumatología que nos ayude a despertar y percibir la acción del Espíritu Santo que nos está invitando a renovar y transformar nuestra vida religiosa hacia un compromiso liberador en el hoy de nuestra historia. Historia que como ya hemos visto y constatado necesita de una mirada a la memoria del pasado y al compromiso con el presente y futuro de la Iglesia en el proceso de evangelización al cual está invitada como animadora y acompañante desde los distintos campos de misión, especialmente en el servicio y presencia allí donde la vida clama, en las zonas de frontera.

Las presentes memorias del Congreso recogen las intervenciones que cada uno de los ponentes ha realizado desde los tres momentos metodológicos en los cuales se estructuró el evento: Ponencias centrales, mesas temáticas  y paneles. Cada momento ha sido un espacio propicio para el encuentro con la reflexión y experiencia sistematizada por sus autores y socializada y enriquecida en el contacto con la vida de las comunidades y ámbitos en los cuales cada uno ha estado inserto, a su vez, en el diálogo y contacto con otros teólogos y teólogas, con otras formas de pensamiento.

En la sección ponencias centrales compartimos cuatro textos. El primero, de la hermana Marilú Rojas, ella aborda el profetismo de la vida religiosa desde una perspectiva de la teología ecofeminista, analizando algunos de los rasgos y características del profeta y la profetisa en el contexto histórico actual, profundizando en los nuevos destellos de profetismo en la vida religiosa femenina y mostrando brevemente algunos de los retos y desafíos profético-feministas para la vida religiosa actual. En el segundo artículo, el padre Víctor Codina, hace un recuento de la recepción latinoamericana de los principales documentos conciliares, resaltando que la novedad en la recepción del Concilio Vaticano II radica en que fue releído desde abajo, desde los pobres, desde el reverso de la historia. En el tercer texto, la hermana Marilú nos introduce en tres momentos clave para entender y comprender la vida religiosa en este momento postmoderno: primero hace un breve recorrido por el contexto post-conciliar; luego, en un segundo momento, en la renovación e intentos de refundación y un tercer momento, en el que ella llama del sueño letárgico y crisis profética para finalizar con algunos retos que ha de enfrentar la vida religiosa en la actual sociedad postmoderna. Y en el cuarto artículo, el padre Víctor Codina nos centra en la vitalidad que trae a la vida religiosa el redescubrir el Espíritu o la dimensión neumática- ruaj en la vida consagrada desde un volver a dejarnos conducir por el Espíritu y vivir con imaginación y creatividad, abiertos a un futuro desconocido, como lo hicieron nuestros fundadores y fundadoras, poniendo los pies en el presente y la mirada en el futuro si nos atrevemos a comenzar una nueva vida, un nuevo viaje, un nuevo vuelo con las alas del Espíritu que nos anima a seguir siendo testigos del amor de Dios en esta sociedad. 

Por su parte en la sección de mesas temáticas recogemos las cuatro ponencias con las cuales se ha hecho un acercamiento y un sugerente aporte a la reflexión en la atmósfera que hoy cubre a las comunidades. En la primera intervención el padre Luis Alfredo Escalante centra su ponencia en las nuevas generaciones como realidad común a todas las comunidades en sus etapas de formación y en la organización y constitución de las comunidades locales; En la segunda, el hermano Diego Díaz desde su propuesta de lectura, exégesis e interpretación del texto de Lucas 10, 25 -37, en el cual el evangelista nos relata el pasaje del buen samaritano, nos propone tres acciones concretas de cercanía de la Vida Religiosa a la sociedad herida y maltratada desde un mirar, tocar y amar al estilo de Jesús; En la tercera, por su parte, la hermana Ana de Dios Berdugo nos ubica en el dinamismo que genera el Espíritu en la vida religiosa si en ella se acoge un proyecto de unidad en la diversidad, si se vive en discernimiento continuo, si se potencia el desapego y si se vive el proyecto de fraternidad resumido en la propuesta de Jesús desde el Evangelio de juan 13 al 17 o llamado libro de la comunidad. Y, cierra esta sección la hermana Mariela Saray quien hace una breve síntesis del tema de la vejez desde su sentido y significado en los dos testamentos, seguidamente profundiza en la definición actual, subraya algunas características del envejecimiento y en ella el sentido de envejecer con gratitud, memoria, experiencia, interdependencia y visión completa que de ella se alcanza con el paso de los años.

En la sección paneles, enriquecemos el compartir y la vivencia del Congreso con cuatro ponencias. En la primera, el padre Víctor Martínez resalta la importancia de una vida religiosa abierta a la acción del Espíritu, en la cual acontece y se hace más fácil el poder escuchar, discernir, acoger, orar y transformar primero los clamores personales y comunitarios, para luego, desde la voluntad y presencia de Dios contribuir con los clamores del pueblo y de la sociedad; En la segunda, la hermana Amparo Novoa enfatiza en la necesidad de abordar el tema de la religiosa mujer liberada por la acción del Espíritu, desde un reconocimiento de su identidad, de su eclesialidad, de su presencia y protagonismo a lo largo de la historia, desde su compromiso, trabajo, participación, legado, memoria y aporte  de la mujer en la vida de la Iglesia como religiosas consagradas y como teólogas; En la tercera la hermana Luz Marina Plata desde el contexto y categoría de una sociedad “líquida” y de una crisis de fe nos invita a reflexionar sobre la importancia de  asumir la espiritualidad como camino de renovación y liberación desde un volver a las fuentes espirituales, a vivir para y en la misión, desde un fortalecimiento de la vida comunitaria y una vivencia libre y gozosa de los votos como culmen de la vida cristiana y consagrada; y concluye el padre Ignacio Madera con una sugerente y provocadora intervención en la cual toca tres aspectos que como él lo enfatiza se pueden convertir o son los aspectos que tocan las fibras de la humanidad: el poder, el sexo y el dinero que en sus palabras son la trilogía fatídica y cuestionadora para hombres y mujeres en la actualidad. Tres aspectos que son comunes en todos los ámbitos de la sociedad. Sin desconocerlos pero entendiéndolos y asumiéndolos como parte de la dinámica y del ritmo vital de los seres humanos, en la vida religiosa también pueden ser entendidos, comprendidos y superados para hacer realidad el ideal fraterno y sororal querido por Dios.

Este Congreso es una semilla que sembramos en el corazón de quienes participaron y ahora nos leen, es una luz que encendemos para que ilumine y alumbre en medio de las penumbras, es sal que aportamos para dar sabor a estas realidades que nos tocan, es efusión del Espíritu del Resucitado que nos unge, fortalece y envía a anunciar, dar y proclamar la Buena Nueva, la liberación, la vista, la libertad y el año de gracia, año de fe para una nueva sociedad y nueva Iglesia, para una nueva vida consagrada desde la acción del Espíritu.

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Vinculum

Revista de la Conferencia de Religiosos de Colombia - CRC.

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