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Agosto 2017

Carisma jesuita al servicio de la justicia y la paz

"Más recientemente hemos echado a andar varios proyectos de diverso estilo para la defensa de los derechos de los migrantes. y ante la violencia generalizada por el narcotráfico, los secuestros y otros factores estamos intentando un trabajo por la paz y la reconstrucción del tejido social de manera más sistemática y profunda"

Desde la fundación de la Compañía de Jesús, allá en la primera mitad del siglo XVI y poco antes del Concilio de Trento, Ignacio de Loyola quiso señalar un carisma netamente apostólico: “nuestro fin no es solamente procurar la salvación y perfección de las ánimas propias con la gracia de Dios; sino con la misma procurar de ayudar a las de los prójimos”. Y para colaborar en esa ayuda no nos restringe a determinados medios, sino que señala algunos ejemplos e invita a estar atentos a la diversidad de necesidades y a ir buscando los medios más apropiados para ello.

Y en esa misma línea va el voto especial de obediencia al Papa. Queriendo acudir a los lugares más necesitados en una perspectiva universal quiere que sus compañeros nos dispongamos al servicio del pastor de la Iglesia universal para que él nos envíe a donde piense que podemos prestar un mejor servicio.

Con esa orientación emprendieron los compañeros diversas obras entre las que destacaron en Europa misma los colegios y luego, ante el impulso colonizador de aquellos potentes países pertenecientes a la Iglesia Católica, también un fuerte servicio misionero.

Y así colegios y misiones fueron las principales obras que llevaron adelante los jesuitas en la Nueva España desde su llegada en 1572 hasta su expulsión por el monarca Carlos III en 1767. Y en Sudamérica destacaron las célebres reducciones de Paraguay.

Después de la restauración en 1814, las condiciones sociopolíticas de nuestro país no permitieron desarrollar un trabajo estable sino hasta pasados los fragores de la revolución. A partir de entonces hemos ido retomando nuestro servicio apostólico con la atención de unos templos y de nuevo con los colegios y las misiones al interior mismo de nuestro país, primero en la sierra Tarahumara y luego en la diócesis de San Cristóbal Las Casas. En esa atención a los signos de los tiempos luego también hemos ido abriendo universidades.

Carisma jesuita al servicio de la justicia y la paz

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